© Fotografía original de Kfar Aza, Israel, tras la masacre del 7 de oct: Margarita.
El espejo de la culpa: Grossman y la inversión del verdugo
El célebre escritor soviético de origen judío Vasili Grossman decía que los antisemitas atribuyen a los judíos los errores que existen en la sociedad que ellos mismos han creado. “Dime de que acusas a los judíos y te diré de que eres culpable”.
Este patrón se ha repetido a lo largo de la historia. Desde los ataques terroristas de Hamás el 7 de octubre y durante la posterior guerra en Gaza se ha acusado a Israel, el único Estado judío del mundo, de crímenes como limpieza étnica, apartheid y genocidio. Si bien es cierto que estas acusaciones se llevan produciendo desde hace décadas, resulta llamativo que se hayan multiplicado y amplificado justo después de la mayor masacre de judíos desde el Holocausto.
Resulta también curioso que mucho antes de que Israel respondiese militarmente al ataque de Hamás ya había voces relevantes acusando a Israel de los mayores crímenes de la humanidad.
Políticos progresistas hablaron de genocidio cuando terroristas de Hamás disparaban contra jóvenes en un festival de música. Los periodistas más respetados analizaban cual sería la respuesta de Israel, al que le pedían “proporcionalidad” mientras activistas pacifistas y supervivientes del Holocausto eran asesinados a sangre fría en sus propias casas. Académicos y feministas aludían al “contexto” y a la “resistencia» mientras mujeres judías eran violadas, mutiladas y secuestradas en el sur de Israel.
En las calles de las principales ciudades occidentales hubo celebraciones. En Sydney se oyeron cánticos como “Gas the Jews” y en Londres “Khaybar, Khaybar, ya Yahud”, haciendo referencia a la conquista islámica de la fortaleza judía de Khaybar en Arabia.
- Los refugiados olvidados y el mito del Apartheid
Además de en Arabia, también hubo judíos en Irak, Irán, Yemen… prácticamente en todo Oriente Medio. A diferencia de lo que se suele pensar, Europa no fue el único lugar donde los judíos se exiliaron tras la destrucción del Segundo Templo de Jerusalén. Muchos optaron por trasladarse a las zonas vecinas.
La diáspora judía provocada por la invasión del Imperio Romano de la región de Judea (llamada así antes de que los romanos la rebautizasen como Siria Palaestina con el objetivo de borrar la conexión entre los judíos y su tierra) comenzó a establecerse en las zonas a las que llegaron, en muchos casos antes incluso del nacimiento del Islam. Por ejemplo, la comunidad judía de Irak se considera una de las antiguas del mundo, remontándose a la época de la Babilonia antigua.
Si te preguntas qué es lo que ha ocurrido con los judíos que vivían en los países de Oriente Medio y el norte de África la respuesta es simple: limpieza étnica, una de las principales denuncias vertidas contra Israel. Dicha acusación suele basarse en los aproximadamente 700.000 árabes que, tras la guerra de 1948, tuvieron que dejar sus hogares. Muchos de ellos fueron expulsados, otros huyeron y otros se fueron porque así se lo ordenaron sus líderes, los mismos que rechazaron el Plan de Partición de la ONU y declararon la guerra al Estado de Israel.
Por otro lado, se calcula que entre 850.000 y 900.000 judíos fueron forzados a abandonar sus hogares en países como Egipto, Yemen o Argelia entre 1948 y 1970. Muchos lo hicieron por persecución política, restricciones sociales, amenazas y violencia, como fue el caso de los judíos iraquíes de Bagdad quienes, después de habitar la zona durante siglos, sufrieron en 1941 el Farhud, un pogromo inspirado en el nazismo y que, en muchos casos, se ha llegado a considerar parte del Holocausto.
Todos estos judíos encontraron refugio en el único lugar donde eran bienvenidos y podían vivir sin ocultar su identidad: Israel. Por primera vez en siglos no eran considerados ciudadanos de segunda clase, ya no eran dhimmis. Ya no sufrían lo que actualmente se podría calificar de “apartheid”. Sí, otro de los grandes mitos sobre Israel. Y digo mito porque en Israel viven 2,1 millones de árabes (tanto musulmanes como cristianos) que disfrutan de los mismos derechos que sus compatriotas judíos. La población árabe israelí, que ha crecido en los últimos años, forma parte de la vida política y económica del país y muchos de sus miembros desempeñan cargos importantes en sectores como la sanidad o la justicia.
Pero llegar a Eretz Yisra’el, su tierra ancestral, no libró a los judíos mizrajíes (como se les llama a los judíos de Oriente Medio) de la violencia y el odio. Como se ha señalado antes, los líderes árabes rechazaron el Plan de Partición de la ONU y Egipto, Transjordania, Siria, Líbano e Irak declararon la guerra a Israel, una nación que acababa de ser creada por y para refugiados judíos que sobrevivieron a las cámaras de gas en Europa y a los pogromos en Oriente Medio.
Esta guerra tenía como característica un aspecto clave. El objetivo de los países árabes no era crear un Estado palestino, era destruir a Israel y deshacerse de los judíos. De hecho, la propaganda de algunos líderes árabes incluía mensajes como “tirad a los judíos al mar”.
- La semántica de la destrucción: ¿Genocidio o defensa?
El genocidio, la acusación por excelencia contra Israel desde el 7 de octubre (otro ataque con tintes genocidas) está basada en desinformación y tiene como objetivo dañar aún más la imagen del Estado judío. Si Israel de verdad quisiera cometer un genocidio contra los palestinos, ¿por qué permitir que vivan dentro de sus fronteras? El Daesh no permitía que los yazidíes viviesen libremente en las ciudades conquistadas. Los nazis mandaron a los judíos a los guetos y finalmente a los campos de exterminio.
El genocidio se define como “la intención de destruir, total o parcialmente a un grupo nacional, étnico, racial o religioso”. Desde el comienzo de la guerra, las autoridades israelíes han sido claras: el objetivo era destruir a Hamás (que no a toda la población gazatí) y liberar a los rehenes.
En este sentido, resulta difícil sostener la acusación de genocidio cuando el grupo que supuestamente lo sufre mantiene en su poder a rehenes del supuesto verdugo, cuya liberación es precisamente la condición para poner fin a la guerra. De hecho, los combates en Gaza se han detenido en el momento en que Hamás ha accedido a entregar a los rehenes, tanto vivos como muertos.
Israel incluso ha avisado con anterioridad a los ciudadanos de las zonas donde iba a operar militarmente, bien a través de mensajes de texto o con octavillas de advertencia lanzadas desde aviones. Asimismo, pese a estar en guerra con Hamás, Israel ha permitido la entrada de ayuda humanitaria en Gaza, una medida excepcional en conflictos armados.
Que el judío pase de víctima a verdugo y se le atribuya los peores crímenes de la humanidad no es nuevo. A lo largo de la historia, el antisemitismo ha adoptado distintas formas según el contexto sociopolítico de la época y ha logrado introducirse en todas las ideologías políticas, incluso las más dispares. Para comprender este fenómeno resulta útil volver a la figura de Vasili Grossman.
- Israel como enemigo ideológico: La herencia del antisemitismo soviético
Como periodista del Ejército Rojo, Grossman cubrió los horrores que sufrieron los judíos durante el Holocausto perpetrado por la Alemania nazi. No obstante, como ciudadano soviético, fue testigo y víctima del antisemitismo de su propio sistema.
Esto nos ayuda a entender, aunque a veces se pase por algo, que el antisemitismo no fue ni es exclusivo del nazismo. Aunque solemos asociarlo principalmente a los movimientos nazis (y en la actualidad neonazis), la Unión Soviética experimentó, principalmente durante la posguerra, un antisemitismo institucional que hundía sus raíces en el antiguo Imperio ruso y que fue reutilizado por la maquinaria propagandística de Stalin como herramienta política.
Bajo las etiquetas de “anti-imperialismo”, “anticolonialismo”, y “antifascismo”, este antisemitismo soviético se importó desde Moscú a muchos movimientos de extrema izquierdas de otras partes del mundo. Sin embargo, para estos movimientos “revolucionarios y progresistas” era impensable compartir un discurso parecido al de los nazis y fascistas, por lo que en lugar de hablar de “judíos”, comenzaron a señalar a los “sionistas”.
Lo que resulta curioso es que la Unión Soviética fue uno de los primeros países en reconocer a Israel después de su nacimiento en 1948. Desde Moscú aceptaron y respaldaron el Plan de Partición de la ONU y, cuando los Estados árabes lo rechazaron y le declararon la guerra al Estado de Israel, la URSS dio luz verde a Checoslovaquia para vender armas a la nación judía. De hecho, contrario a lo que se piensa, Israel no contó con el apoyo estadounidense durante esta guerra, ya que Washington impuso un embargo de armas a la región.
La postura soviética no venía por una supuesta admiración o cariño al pueblo judío, sino que respondía a sus aspiraciones geopolíticas. En primer lugar, un Israel independiente que pusiese fin al Mandato británico en la zona debilitaría la influencia de Londres en la región. En segundo lugar, Moscú esperaba que Israel, liderado por socialistas como David Ben Gurión, se convirtiese en aliado clave de Oriente Medio.
Como ya se sabe, los planes de Stalin fracasaron: Israel se desarrolló como una democracia sin un partido único y comenzó a expandir sus relaciones con Occidente y Estados Unidos. Ante esta situación, la política exterior de la URSS cambió radicalmente y comenzó a respaldar y armar a los regímenes árabes de la zona que prometían una y otra vez terminar con el Estado judío.
Así fue como Israel pasó a ser un “potencial aliado” a un país “colonialista e imperialista”, una narrativa distorsionada que sigue resonando en parte de la sociedad actual.
Referencias:
- Collins, Larry; Lapierre, Dominique. Oh, Jerusalén.
- The New York Times. “Aim to Oust Jews Pledged by Sheikh; Head of Moslem Brotherhood Says U.S., British ‘Politics’ Has Hurt Palestine Solution”. 2 de agosto de 1948.
https://www.nytimes.com/1948/08/02/archives/aim-to-oust-jews-pledged-by-sheikh-head-of-moslem-brotherhood-says.html - Le Monde diplomatique. “Israel and Russia work it out together. The forgotten alliance”. Septiembre de 2014.
https://mondediplo.com/2014/09/07israel-russia
